Al parecer han sido necesarios un par de meses post-electorales para calmar las aguas, darle seguridades a los inversionistas y retomar la senda del modelo peruano, anunciando que se terminará el año con un crecimiento aceptable entre el 6% y el 7% del PBI, lo que es positivo dado el panorama internacional, pero que se aleja de las tasas asiáticas cercanas a los dos dígitos que alcanzó el gobierno aprista en más de una oportunidad. Mientras las calificadoras internacionales anuncian que el Perú inspira confianza y se divulga una ambiciosa cartera de proyectos por U$70,000 millones para el próximo quinquenio, una importante voz de alarma se alzó en estos días, pasando, desgraciadamente, bastante inadvertida: nada más y nada menos que Julio Velarde, el presidente del BCR anunció que el Perú iba a estar “al borde del abismo” en los próximos dos años, pero que “no va a caer”. ¿Qué significa estar al “borde del abismo”? ¿Qué no vayamos a caer, quiere decir que seguiremos volando? Y cabe preguntarse, claro está, dentro de ese contexto, ¿Cómo manejará Ollanta Humala su agenda de crecimiento con inclusión social en este angustiante escenario mundial?
Este es un espacio de discusión política, económica, social y medioambiental, destinado a intercambiar ideas acerca de la incidencia y la necesidad de la Libertad y la gestión sostenible del medio ambiente como vectores principales del desarrollo.
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jueves, 6 de octubre de 2011
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