El Perú ha sido un país históricamente importante en el equilibrio de poderes en América del Sur. Inicialmente habitado por civilizaciones que conocieron altos niveles de desarrollo y que dominaron grandes extensiones geográficas en la región, se constituyó posteriormente en el virreinato más poderoso de la misma. Por esa misma razón, en las luchas independentistas el Perú fue el último bastión lealista y fue el país clave para garantizar la expulsión definitiva de España del subcontinente. Posteriormente, la inestabilidad política y las derrotas militares se encargaron de mermar la influencia de este país en las relaciones sudamericanas. Sin embargo hoy, en la gesta de un gran proceso de desarrollo que ya se ha iniciado en el país, el Perú vuelve a cobrar una especial relevancia por su posición geográfica central, por su apertura comercial que permite utilizar al país como plataforma exportadora para inversionistas de todo el mundo y por la abundancia y variedad de sus recursos mineros y energéticos. Pero eso no es todo lo que le importa al vecindario. Hay una razón de fuerza, extremadamente negativa, que motiva a unos y a otros a intentar arrancharse el proceso de desarrollo del Perú: las ideologías. ¿En qué medida el contexto de confrontación ideológica que vive América del Sur puede influir en las elecciones peruanas? ¿Qué nivel de incidencia tienen los países de la región en la decisión que tienen que tomar los ciudadanos peruanos este 05 de junio?
Este es un espacio de discusión política, económica, social y medioambiental, destinado a intercambiar ideas acerca de la incidencia y la necesidad de la Libertad y la gestión sostenible del medio ambiente como vectores principales del desarrollo.
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miércoles, 11 de mayo de 2011
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